Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti.
Ver los misterios del día
Hay regalos que no se pueden comprar. No dependen del esfuerzo. Ni del mérito. Simplemente llegan.
Como una paz inesperada. O una fuerza que aparece cuando pensábamos que ya no podíamos más. Incluso como una esperanza que vuelve sin saber muy bien por qué. Eso también es gracia.
Y hoy quiero pedirte, María, que me enseñes a reconocerla.
Una oración a María, Madre de la Divina Gracia
María... Madre de la Divina Gracia, hoy vengo hasta ti con las manos vacías.
Porque sé que todo lo bueno que recibo es un regalo de Dios.
Enséñame a no vivir confiando solo en mis fuerzas. A dejar espacio para que Dios actúe también donde yo no puedo llegar.
Cuando me falte esperanza, recuérdame que la gracia sigue obrando. En ese momento que me invade el miedo, ayúdame a confiar. Y cuando crea que todo depende de mí, enséñame a descansar en las manos del Padre.
Haz que nunca cierre mi corazón a los dones que Dios quiere regalarme. Y que aprenda a descubrir su presencia en las cosas sencillas de cada día.
Madre de la Divina Gracia... condúceme siempre hacia tu Hijo. Amén.
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La gracia suele llegar en silencio
No siempre ocurre de forma extraordinaria. Muchas veces llega despacio.
En una conversación, una reconciliación, o en una fuerza que no sabíamos que teníamos. Incluso en una paz que aparece justo cuando más la necesitábamos.
Dios sigue actuando. Y María nos ayuda a descubrirlo.
El Rosario nos hace más disponibles a Dios
Mientras rezamos el Rosario aprendemos algo muy sencillo.
A escuchar, esperar y confiar. Y poco a poco el corazón deja de querer controlarlo todo para abrirse a la acción de Dios.
Antes de continuar mi jornada quiero rezar el Santo Rosario contigo. Que cada Avemaría me recuerde que la gracia de Dios nunca deja de acompañarme.
Desde este blog rezamos unidos cada día.
- Misterios gozosos – Lunes
- Misterios dolorosos – Martes
- Misterios gloriosos – Miércoles
- Misterios luminosos – Jueves
- Misterios dolorosos – Viernes
- Misterios gozosos – Sábado
- Misterios gloriosos – Domingo
Rezar unidos también es abrir el corazón a la gracia que Dios quiere derramar sobre cada uno de nosotros.
Un gesto sencillo para hoy
Da gracias por un regalo inesperado
- Piensa en algo bueno que hayas recibido sin haberlo planeado.
- Sonríe al recordarlo.
- Y di lentamente:
- "María, Madre de la Divina Gracia, gracias por recordarme que Dios sigue cuidando de mí."
La gracia siempre encuentra un corazón disponible
Si esta Oración a María, Madre de la Divina Gracia ha acompañado tu corazón:
- Reza con ella cuando necesites renovar tu confianza.
- Compártela con quien esté atravesando un momento difícil.
- Deja una intención o enciende una vela en la Capilla del blog.
- Y permite que María siga enseñándote a reconocer los regalos de Dios en cada jornada.
«La gracia de Dios casi siempre llega en silencio... pero nunca llega tarde.»
Madre... si esta oración puede abrir un corazón a la acción de Dios, lo dejo todo en tus manos.
Madre, te ofrezco estas tres Avemarías por tu poder, sabiduría y misericordia.
"Oh María,Virgen poderosa, líbrame de caer en pecado mortal”
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
"Por tu Inmaculada Concepción, oh María, purifica mi cuerpo y santifica mi alma".