Oración a la Virgen María: Madre de la ternura, sana mis heridas del alma

🌷📿🌷 "Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti. Amén. "

María, acoge lo que me duele por dentro

Hay heridas, María, que no se ven. No sangran, no se muestran, ni se explican fácilmente. Heridas del alma que se arrastran desde hace tiempo y que aparecen cuando menos lo espero. A veces intento ignorarlas, otras veces las tapo con actividad, con palabras o con silencio. Pero hoy no quiero esconder nada. Hoy vengo a ti, Madre de la ternura, porque necesito que sanes mis heridas del alma.

Oración a la Virgen María: Madre de la ternura, sana mis heridas del alma

Virgen María, Madre de la ternura, hoy me acerco a ti sin defensas. No traigo explicaciones ni justificaciones. Traigo mi dolor interior, ese que me acompaña en silencio y que a veces condiciona mis reacciones, mis miedos y mi manera de amar.

María, tú sabes lo que es guardar cosas en el corazón. Tú conoces las heridas que no se cuentan, las que se viven en soledad, las que no siempre tienen palabras. Por eso hoy pongo en tus manos mis heridas del alma, tal como están, sin maquillarlas.

Madre, hay heridas que vienen de palabras que dolieron, de ausencias que marcaron, de rechazos que no entendí, de errores que todavía me pesan. Algunas son antiguas, otras más recientes. Todas necesitan ternura. Y yo no siempre sé cómo dármela.

Virgen Santa, sana lo que está herido en mí. No con prisas, no de golpe, no a la fuerza. Sánalo como tú sabes hacerlo: con paciencia, cuidado y respeto. Entra despacio donde me duele. Toca sin herir. Acompaña sin imponer.

María, Madre de la ternura, cuando mis heridas se activan y reacciono desde el miedo, ayúdame a no endurecerme. Cuando me cierro para no sufrir, ayúdame a no perder la capacidad de amar. No quiero vivir protegido, quiero vivir sanado.

Te entrego, Madre, las veces que me sentí incomprendido, no elegido, no suficiente. Te entrego las culpas que no supe soltar y los rencores que todavía pesan. No quiero seguir cargando con lo que ya no me corresponde.

Virgen María, enséñame a tratarme con la misma ternura con la que tú me miras. Que no me exija más de lo que puedo dar. Aceptar mis límites sin despreciarme. Y comprender que sanar es un proceso, no un logro inmediato.

Madre, si alguna herida necesita tiempo, dame paciencia. Si otra necesita perdón, dame valentía. Algunas necesitan ser lloradas, dame espacio. Que no huya de mi dolor, pero que tampoco me quede atrapado en él.

Virgen María, Madre de la ternura, pongo mis heridas del alma bajo tu manto. Cúbrelas. Protégelas. Y llévalas poco a poco hacia la luz de tu Hijo, que todo lo sana. Amén.

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Reza el Rosario por tu sanación interior

El Rosario es una oración que acompaña procesos. No exige resultados inmediatos. Camina contigo. Cada Avemaría puede ser un bálsamo para el alma.

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Un gesto sencillo para hoy

Dar espacio a la sanación

  • Reconoce una herida concreta sin juzgarte.
  • Entrégala a María con una oración breve.
  • Repite durante el día: “Madre de la ternura, sánamelo por dentro”.

Deja que María te sane

Si esta Oración a la Virgen María, Madre de la ternura ha tocado tu corazón:

  1. Reza esta oración con calma y honestidad.
  2. Deja un comentario, o una intención que quieras poner bajo el manto inmaculado de la Virgen María y enciende una vela en la "Capilla de este blog"
  3. No te exijas sanar rápido.
  4. Compártela con alguien que lleve heridas silenciosas.

📿🌹📿 "Las heridas no te definen.
El amor que te sana, sí."

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