María, enséñanos a confiar mientras seguimos buscando vivienda

Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti.

Buscar vivienda con María no significa que el camino vaya a ser fácil ni que vayamos a encontrar inmediatamente el hogar que necesitamos.

Al principio uno mira cada anuncio con ilusión. Hace planes, imagina posibilidades, calcula distancias, piensa dónde podría ir cada cosa. Pero cuando pasa el tiempo, esa ilusión empieza a mezclarse con preguntas.

¿Estaremos haciendo lo correcto? ¿Aparecerá una vivienda que podamos asumir? ¿Cuánto tendremos que esperar?

Yo también quisiera tener respuestas.

Pero hoy no las tengo.

Lo que sí puedo hacer es pedirle a María que me enseñe algo que necesito precisamente ahora: seguir buscando sin dejar de confiar.

Madre, cuando no tenga respuestas, enséñame a confiar

María, hoy vuelvo a hablarte de nuestro hogar.

No porque haya ocurrido nada especial. No tengo una vivienda nueva que enseñarte, ni unas llaves entre las manos, ni siquiera sé cuánto tiempo queda todavía por delante.

Sencillamente seguimos buscando.

Y quizá eso sea lo que más me cuesta algunos días: continuar cuando no sé hacia dónde nos llevará todo este esfuerzo.

Madre, enséñame a confiar sin dejar de poner los pies en la tierra.

Que siga mirando viviendas, preguntando, haciendo números y valorando cada posibilidad con prudencia. Pero que no convierta cada búsqueda en una prueba de que todo va bien o todo va mal.

Si hoy no aparece nada, que no piense que Dios se ha olvidado de nosotros.

Si mañana surge una posibilidad, que tampoco me precipite pensando que necesariamente tiene que ser esa.

Dame paciencia para caminar paso a paso.

Cuando tenga miedo de que nuestros recursos no sean suficientes, acompáñame. Cuando vea que otras personas encuentran su casa y nosotros seguimos buscando, guarda mi corazón de la comparación. Cuando me canse de empezar otra vez, ayúdame a levantar la mirada.

Y cuando rece, Madre, recuérdame que no estoy poniendo mi esperanza en una casa.

Mi esperanza está en Dios.

Tú, que supiste confiar incluso cuando no comprendías todo lo que estaba sucediendo, llévame también a esa confianza. Ruega por nosotros y conduce esta preocupación hasta Jesús.

Que sea Él quien sostenga a nuestra familia, quien nos dé sabiduría para decidir y quien nos conceda la gracia que necesitemos para recorrer este camino.

No sé cuándo encontraremos nuestro hogar.

Pero hoy quiero seguir buscando sin miedo, trabajando en lo que depende de nosotros y dejando en las manos de Dios aquello que no podemos controlar.

María, enséñanos a confiar mientras seguimos buscando. Amén.

🌿 Un paso más en Camino hacia nuestro hogar

Esta oración forma parte de Camino hacia nuestro hogar, una colección nacida para acompañar a quienes están viviendo la búsqueda de una vivienda de la mano de María.

No sabemos cuánto durará cada camino. Por eso no queremos recorrerlo desde la promesa de que todo sucederá pronto, sino desde la confianza de saber que podemos poner también esta necesidad delante de Dios.

👉 Puedes encontrar aquí las demás oraciones de la colección:

🌿 Camino hacia nuestro hogar
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🌿 María, acompáñame cuando no encuentro ninguna vivienda.

Buscar vivienda con María también es hacer cuentas

A veces he pensado que confiar debería hacerme sentir completamente tranquilo.

Como si tener fe significara mirar una situación difícil y no sentir ninguna preocupación.

Pero mi experiencia es bastante más sencilla.

Puedo confiar y seguir preocupado.

Puedo rezar y, cinco minutos después, volver a abrir los anuncios de viviendas.

Puedo poner esta necesidad en manos de Dios y después sentarme con una calculadora para comprobar si una determinada opción realmente podemos permitírnosla.

Una cosa no contradice la otra.

Quizá confiar sea precisamente aprender a vivir así: haciendo responsablemente todo lo que está en nuestras manos, pero reconociendo que no podemos controlar cada circunstancia.

Hay viviendas que no podremos comprar. Habrá oportunidades que llegarán demasiado tarde. Algunas visitas terminarán en decepción. Y seguramente tendremos que decir que no a alguna casa que nos guste porque los números sencillamente no salen.

Eso también forma parte del camino.

Lo importante es intentar que cada dificultad no se convierta inmediatamente en desesperanza.

Hoy seguimos buscando.

Y hoy, aunque todavía no tengamos las llaves que deseamos, podemos pedir la gracia de vivir esta búsqueda con un poco más de paz.

Para mí, buscar vivienda con María está siendo precisamente eso: rezar, confiar y, al mismo tiempo, seguir haciendo responsablemente todo lo que está en nuestras manos.

También esta preocupación cabe en el Rosario

Hay días en los que llegamos al Rosario con la cabeza llena de cosas.

Quizá intentemos concentrarnos y, de repente, volvamos a pensar en aquella vivienda, en una llamada pendiente o en las cuentas que todavía tenemos que hacer.

No creo que tengamos que esconder esas preocupaciones para rezar.

Podemos llevarlas con nosotros.

Mientras contemplamos los misterios de la vida de Jesús de la mano de María, podemos poner también nuestra familia, nuestra situación económica y nuestra búsqueda ante Dios.

Y podemos acordarnos de quienes están atravesando algo parecido o incluso mucho más difícil.

Desde Rosario Mundial te invitamos a rezar el Santo Rosario.
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Tal vez hoy no podamos resolver todo lo que nos preocupa. Pero sí podemos rezar juntos y ponerlo en manos de Dios.

Un gesto sencillo para hoy

Separa lo que puedes hacer de lo que no puedes controlar

Toma una hoja y divídela en dos partes.

En una escribe algo concreto que sí puedas hacer respecto a la búsqueda: revisar algunos anuncios, realizar una llamada, comprobar una cuenta, preguntar por una vivienda o simplemente organizar mejor lo que necesitas.

En la otra escribe aquello que hoy no depende de ti.

Después toma el rosario entre las manos y di despacio:

«María, ayúdame a hacer con serenidad lo que me corresponde y a confiar a Dios aquello que no puedo controlar.»

Y continúa con tu día.

No tenemos que vivir esta espera solos

Detrás de cada búsqueda de vivienda hay una historia distinta.

Hay familias buscando más espacio, personas intentando independizarse, mayores que necesitan una casa más adecuada y quienes sencillamente buscan un lugar que puedan pagar sin vivir permanentemente preocupados.

Por eso, cuando recemos por nuestro hogar, podemos abrir un poco nuestra intención y acordarnos también de ellos.

Si quieres, puedes dejar tu petición en los comentarios o encender una vela en la Capilla de Rosario Mundial.

Allí podemos encontrarnos en algo muy sencillo: personas diferentes poniendo sus preocupaciones delante de María y pidiéndole que ruegue por nosotros ante su Hijo.

«María, aunque todavía no sepamos dónde estará nuestro hogar, enséñanos a confiar mientras seguimos caminando.»

Madre… si estas palabras pueden acompañar a alguien como Tú me acompañas a mí, lo dejo en tus manos.

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