María, ayúdame a no desesperarme durante la espera

Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti.

Hay esperas que se llevan bien durante unos días.

Uno piensa: «Ya aparecerá». Sigue mirando, preguntando, haciendo cuentas y confiando en que habrá otra oportunidad.

Lo difícil llega cuando pasan las semanas y seguimos prácticamente en el mismo sitio.

Entonces la espera empieza a cansar.

Un anuncio que parecía interesante desaparece. Una vivienda que podía encajar resulta demasiado cara. Otra necesita más de lo que podemos asumir. Y después de tantas pequeñas decepciones aparece una tentación muy humana: pensar que esto no va a cambiar nunca.

Hoy quiero hablarle a María precisamente desde ahí. No desde una confianza perfecta, sino desde ese momento en el que necesito que me ayude a no desesperarme.

Madre, sosténme cuando la espera se haga larga

María, hoy vengo un poco cansado.

No quiero exagerar lo que estoy viviendo. Sé que hay problemas mucho mayores y personas que atraviesan situaciones de vivienda realmente difíciles. Pero también sé que esta búsqueda me preocupa y que algunos días pesa más de lo que quisiera.

Seguimos buscando nuestro hogar y todavía no lo encontramos.

Y cuando la espera se alarga, Madre, mi cabeza empieza a adelantarse a todo.

Pienso que los precios seguirán subiendo, que no aparecerá nada que podamos permitirnos, que quizá dejemos pasar una buena oportunidad o que estaremos buscando durante mucho más tiempo del que imaginábamos.

Entonces ya no estoy viviendo lo que ocurre hoy. Estoy sufriendo también por todo lo que temo que pueda ocurrir mañana.

Ayúdame a detenerme.

No te pido que me asegures que pronto aparecerá una vivienda. Tampoco quiero convertir esta oración en una condición puesta a Dios.

Te pido que ruegues por nosotros para que sepamos atravesar esta espera sin perder la paz.

Si vuelvo a mirar los mismos anuncios y siento que nada cambia, dame paciencia.

Cuando una posibilidad se pierda, ayúdame a aceptar la decepción sin pensar que era nuestra última oportunidad.

Cuando tenga ganas de aceptar cualquier cosa simplemente por terminar de una vez, dame serenidad para no decidir desde el cansancio.

Y cuando la preocupación entre en casa, ayúdame a no descargarla sobre quienes más quiero.

Madre, Tú conoces nuestro deseo de encontrar un hogar. Llévalo hasta Jesús.

Pídele por nosotros la gracia de perseverar, la prudencia para reconocer lo que realmente podemos asumir y la fortaleza para aceptar que algunas cosas necesitan tiempo.

Mientras tanto, enséñame a vivir el día que tengo delante.

Hoy puedo buscar. Puedo hacer una llamada. Podría revisar nuestras posibilidades o rezar. Incluso puedo sentarme con mi familia y recordar que nuestra vida es mucho más que esta preocupación.

Mañana ya llegará.

María, ayúdame a no desesperarme durante la espera. Quédate cerca y llévame siempre hacia tu Hijo, porque es en Él donde quiero aprender a descansar de verdad. Amén.

🌿 Seguimos recorriendo Camino hacia nuestro hogar

Esta oración pertenece a Camino hacia nuestro hogar, una colección para acompañar de la mano de María los distintos momentos que pueden aparecer mientras buscamos una vivienda.

Hoy nos detenemos precisamente en uno de los más difíciles: cuando la búsqueda continúa, pero nosotros empezamos a cansarnos de esperar.

👉 Puedes encontrar aquí todo el camino de oración:

🌿 Camino hacia nuestro hogar
- - -
🌿 María, enséñanos a confiar mientras seguimos buscando

Cuando esperar empieza a pesar demasiado

Reconozco que tengo poca paciencia para algunas cosas.

Cuando existe un problema, me gusta buscar una solución. Hacer algo. Moverme. Sentir que estoy avanzando.

Pero buscar vivienda no funciona siempre así.

Puedes dedicar mucho tiempo a buscar y terminar el día exactamente igual que lo empezaste.

Eso desgasta.

Y creo que una de las cosas que tengo que aprender es que esperar una vivienda sin desesperarse no significa quedarse quieto ni resignarse.

Seguimos buscando.

Seguiremos haciendo cuentas.

Y también seguimos preguntando.

Pero intentamos no convertir cada día sin novedades en un fracaso.

A mí me cuesta.

Hay veces que una vivienda me hace pensar: «Esta podría ser». Y casi sin darme cuenta ya estoy imaginando cómo sería nuestra vida allí. Después descubro algún problema y toca volver al principio.

En esos momentos necesito recordar que una puerta cerrada no significa que todas estén cerradas.

Y, sobre todo, que mi familia ya existe antes de encontrar esa casa.

Tenemos preocupaciones, sí. Y un deseo legítimo de encontrar un hogar definitivo, también. Pero tenemos igualmente una vida que no deberíamos dejar en suspenso mientras esperamos.

Quizá una parte importante de este camino sea aprender precisamente eso.

Seguir buscando el hogar de mañana sin dejar de vivir el día de hoy.

Cuando ya no puedas hacer más, reza un poco

Hay un momento en el que mirar otro anuncio más no ayuda.

La cabeza está cansada y seguimos dando vueltas a las mismas posibilidades.

Quizá ese sea un buen momento para cerrar el teléfono y tomar el rosario.

No para pedir a María que haga aparecer la vivienda que queremos, sino para descansar un rato junto a ella y contemplar a Jesús.

El Rosario tiene algo que me ayuda especialmente en las esperas: no exige que llegue con todo resuelto.

Puedo empezar preocupado, distraerme o incluso terminar todavía con preguntas.

Pero durante unos minutos dejo de mirar aquello que me falta y vuelvo la mirada hacia Dios.

Hoy podemos ofrecer un misterio por nuestra propia búsqueda y otro por quienes esperan algo mucho más urgente: una vivienda digna, un alquiler que puedan pagar, una solución para no perder su casa o un lugar seguro donde vivir con sus hijos.

Desde Rosario Mundial te invitamos a rezar el Santo Rosario.
📅 Misterios de hoy:
Ver los misterios del día

Ir ahora ⇒

La espera quizá continúe después del Rosario. Pero podemos continuar nosotros también, con un poco más de paz.

Un gesto sencillo para hoy

Pon una hora de final a la búsqueda

Si llevas varios días pendiente continuamente de anuncios, mensajes y páginas de viviendas, prueba hoy algo muy sencillo.

Decide una hora a partir de la cual dejarás de buscar.

Cuando llegue, cierra las páginas y guarda el teléfono.

No va a solucionar la búsqueda, pero puede ayudarte a recordar que no necesitas estar vigilando cada minuto para hacer responsablemente lo que está en tus manos.

Después, aunque sea durante un minuto, di:

«María, por hoy he hecho lo que podía. Ayúdame ahora a descansar y a dejar en manos de Dios lo que yo no puedo resolver.»

También podemos acompañarnos durante la espera

Quizá tú llevas unas semanas buscando. Quizá meses. Tal vez acabas de empezar o vienes de una decepción que te ha hecho perder bastante ilusión.

Cada historia es diferente.

Pero podemos rezar unos por otros.

Si quieres compartir tu intención, puedes dejarla en los comentarios o encender una vela en la Capilla de Rosario Mundial.

No hace falta contar toda tu situación. Una petición sencilla es suficiente.

Desde aquí queremos recordar también a quienes no están buscando la casa que desean, sino simplemente una vivienda digna donde poder vivir.

«María, acompaña nuestra espera y ruega también por quienes hoy necesitan con urgencia un hogar.»

Madre… si estas palabras pueden acompañar a alguien como Tú me acompañas a mí, lo dejo en tus manos.

Continúa tu camino de oración

Si deseas permanecer un poco más en oración, puedes ofrecer el Santo Rosario por aquello que llevas en el corazón, unirte a nuestra cadena de oración o encontrar otra plegaria para este momento de tu vida.

Recibe nuevas oraciones de Rosario Mundial

Si estas oraciones te ayudan a encontrar un momento de paz y encuentro con María, puedes suscribirte para seguir acompañándonos en este camino de oración.

Deja un comentario