Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti.
Hay momentos del día que pasan casi sin pensarlo.
Uno de ellos es la mesa: comer, hablar un poco, seguir con lo siguiente.
Sin embargo, cuando me paro a pensarlo, ahí también pasan cosas importantes.
Se comparte, se escucha, a veces se discute… pero también se vuelve a empezar.
Por eso hoy quiero vivir ese momento de otra manera.
Más consciente. Más acompañado.
Una oración cercana a la Virgen María para vivir el momento de la mesa con calma, gratitud y unión sencilla.
Oración a la Virgen María al compartir la mesa
Madre, hoy quiero invitarte a nuestra mesa.
No como algo especial, sino como parte de lo que vivimos cada día.
Quédate en este momento sencillo.
En la comida, en las conversaciones, en los silencios.
Si hay prisa, ayúdanos a bajarla.
Si hay tensión, suavízala.
Y si hay distancia, acércanos poco a poco.
Enséñanos a escucharnos sin interrumpir.
A hablar sin herir.
A compartir sin estar cada uno por su lado.
Madre, haz de este momento algo más que rutina. Amén.
La mesa también une… o separa
Depende de cómo se viva, la mesa puede ser un lugar de encuentro o un momento que pasa sin más.
A veces basta con pequeños detalles para que cambie: mirar más, escuchar mejor, no estar con la cabeza en otra parte.
Por otro lado, no siempre es fácil. Aun así, intentarlo ya cambia el ambiente.
Rezar el Rosario en familia
El Rosario también puede nacer de estos momentos sencillos.
No siempre hace falta un gran plan.
Después de compartir la mesa, o en otro momento del día, puede ser una forma de seguir unidos.
Desde este blog rezamos en comunidad, también desde lo cotidiano.
- Misterios gozosos – Lunes
- Misterios dolorosos – Martes
- Misterios gloriosos – Miércoles
- Misterios luminosos – Jueves
- Misterios dolorosos – Viernes
- Misterios gozosos – Sábado
- Misterios gloriosos – Domingo
Compartir la mesa también es una forma de construir hogar.
Un gesto sencillo para hoy
Un momento distinto
- Durante la comida, evita distracciones.
- Mira a quienes tienes delante.
- Agradece en silencio ese momento.
Un espacio que puede cambiar
Si esta Oración a la Virgen María al compartir la mesa te ha acompañado, vuelve a ella en momentos cotidianos como este. También puedes dejar una intención en la Capilla del blog. Rezamos unos por otros, también en lo sencillo.
Porque lo cotidiano… también puede vivirse de otra manera.
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Madre… si estas palabras pueden acompañar a alguien como Tú me acompañas a mí, lo dejo en tus manos.