Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti.
María, hay cosas dentro de mí que no están bien (y me pesa llevarlas así)
Hay heridas que no se ven. No sangran, no se notan desde fuera, pero duelen. Son cansancios antiguos, pensamientos que se repiten, emociones que no termino de ordenar. A veces sigo adelante como si nada… pero por dentro algo no está sano.
Hoy no vengo a pedir grandes soluciones. Vengo a sentarme contigo, María, y decirte la verdad tal como me viene a la cabeza.
Decirle a María lo que tengo revuelto por dentro
Madre, hoy no sé muy bien cómo estoy. Por fuera funciono, cumplo, sigo… pero por dentro hay ruido, heridas viejas, cansancio acumulado.
No siempre sé ponerle nombre a lo que me pasa. Solo sé que algo no está en su sitio. Que hay partes de mí que necesitan descanso, cuidado… y sanación.
María, tú que guardabas todo en tu corazón, mira el mío, tal como está. No te escondo nada. No lo adorno.
Si hay tristeza que no he sabido llorar, tócala. Si hay rencor que se me ha quedado dentro, suavízalo. Si hay culpa que no me deja respirar, alivia mi dolor.
No te pido sentirme bien de golpe. Te pido empezar a estar mejor por dentro, poco a poco, contigo.
Sana lo que duele, ordena lo que está descolocado, y dame paciencia para respetar mis propios procesos.
Madre, quédate en este interior mío que a veces no entiendo ni yo. Amén.
Antes de seguir con el día, María, quiero rezar contigo.
Que el Rosario vaya colocando paz donde ahora hay confusión, y descanso donde estoy agotado por dentro. Amén.
Cuando empiezo a cuidar la salud interior (aunque no siempre me salga)
No siempre sé cuidarme por dentro. Muchas veces sigo adelante sin escucharme demasiado. Pero he aprendido algo sencillo: cuando pongo mi interior en manos de María, el peso cambia.
A veces no se soluciona todo. Pero se calma el ruido. Y con menos ruido, uno ya respira mejor.
Hay días en los que solo hago esto: paro un momento, cojo el Rosario, y no le pido nada concreto. Lo rezo despacio, como quien deja que alguien de confianza ordene la casa por dentro.
No siempre funciona como espero. Pero siempre cambia la manera de llevar lo que duele.
Reza el Rosario por tu salud interior
El Rosario no es una técnica. Es una compañía fiel cuando uno no sabe muy bien qué necesita.
Desde este blog puedes rezarlo en cualquier momento del día. Nos unimos muchos, desde lugares distintos, con heridas distintas… pero con la misma Madre.
- Misterios gozosos – Lunes
- Misterios dolorosos – Martes
- Misterios gloriosos – Miércoles
- Misterios luminosos – Jueves
- Misterios dolorosos – Viernes
- Misterios gozosos – Sábado
- Misterios gloriosos – Domingo
Cuando rezamos juntos, incluso en silencio, el corazón se siente menos solo.
Un gesto sencillo para hoy
Escucharte con María
- Busca cinco minutos de silencio.
- Respira hondo y reconoce cómo estás por dentro, sin juzgarte.
- Repite despacio: “María, cuida lo que no sé cuidar”.
No lo lleves solo
Si esta Oración a la Virgen María por la salud interior te ha acompañado:
- Vuelve a ella cuando te notes cargado por dentro.
- Guárdala para esos días en los que no sabes qué te pasa.
- Deja una intención o enciende una vela en la Capilla del blog.
- Compártela con alguien que esté atravesando algo parecido.
«La salud interior también se aprende… cuando dejamos que María nos cuide por dentro.»
Madre…
si estas palabras pueden acompañar a alguien como Tú me acompañas a mí, lo dejo en tus manos.
TE PUEDE INTERESAR