María, gracias porque caminas con nosotros aunque aún no veamos el final

Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti.

Hay días en los que me gustaría poder mirar un poco más adelante.

No mucho.

Solo lo suficiente para saber que todo este esfuerzo nos está llevando a alguna parte.

Me gustaría saber cuánto queda, cuántas viviendas veremos todavía, cuántas llamadas tendremos que hacer o cuándo podremos decir por fin: «Ya está».

Pero no puedo.

Hoy solamente veo el trozo de camino que tengo delante.

Y quizá por eso esta oración nace de una manera diferente.

Hoy no quiero empezar pidiendo.

Hoy quiero empezar dando gracias.

Madre, gracias por seguir caminando a nuestro lado

María, Madre mía, hoy sigo sin saber cómo terminará esta búsqueda.

Todavía no puedo señalar una vivienda y decir: «Este será nuestro hogar».

No tengo unas llaves entre las manos.

No puedo hacer planes con una fecha concreta.

Hay demasiadas cosas que todavía desconozco.

Y, sin embargo, hoy no quiero venir solamente a hablarte de lo que falta.

Quiero darte las gracias.

Gracias, María, porque caminas con nosotros aunque aún no veamos el final.

Por estar cerca cuando una vivienda nos ilusiona y después descubrimos que no puede ser.

Gracias por acompañarnos cuando volvemos a empezar una búsqueda que algunas veces parece siempre la misma.

También por esos momentos en los que he podido detenerme, rezar y recordar que esta preocupación no tiene por qué ocuparlo todo.

Y gracias por mi familia.

Porque, aunque todavía estemos buscando dónde vivir mañana, hoy seguimos teniendo la posibilidad de caminar juntos.

Y perdóname, Madre, porque algunas veces solo sé mirar lo que nos falta.

Me fijo en la casa que no tenemos.

En el dinero que necesitamos.

En la oportunidad que se perdió.

El anuncio que llegó demasiado tarde.

En aquello que todavía no se resuelve.

Y se me olvida mirar también todo lo que nos ha sostenido hasta aquí.

Las personas que nos ayudan.

El trabajo que permite seguir haciendo planes.

Las conversaciones en las que hemos conseguido entendernos.

Esas veces que una puerta cerrada nos evitó a tomar una decisión precipitada.

Los días normales en los que, aun con esta preocupación, hemos podido seguir viviendo.

María, no sé cuánto queda.

Y quiero aprender a no necesitar saberlo todo para poder confiar.

Cuando vuelva la impaciencia, acompáñame.

En el momento que mire hacia delante y solamente vea incertidumbre, ayúdame a mirar también hacia atrás y reconocer cuánto camino hemos recorrido.

Si me canso de esperar, recuérdame que puedo descansar sin abandonar.

O cuando aparezca una nueva posibilidad, ayúdanos a estudiarla con prudencia.

Y si tampoco es para nosotros, que sepamos continuar sin interpretar cada decepción como si fuera el final.

Madre, no te pido que me muestres hoy todo el camino.

Te pido que ruegues por nosotros para que sepamos dar el paso que corresponde hoy.

Solo ese.

Mañana veremos el siguiente.

Y cuando el miedo me haga pensar que estamos solos, llévame hacia Jesús.

Recuérdame que nuestra confianza última está en Dios y no en que las cosas sucedan exactamente como nosotros hemos planeado.

Que sepamos trabajar por aquello que necesitamos sin convertir nuestros deseos en exigencias.

Que sepamos pedir sin dejar de agradecer.

También que sepamos esperar sin dejar de vivir.

Y que, cuando algún día mire hacia atrás, pueda reconocer que Tú estuviste también en todos estos días en los que todavía no sabíamos cómo terminaría la historia.

Gracias, María, por caminar con nosotros.

También hoy, aquí aún cuando todavía no vemos el final. Amén.

🌿 El camino también forma parte de nuestra historia

Esta oración pertenece a Camino hacia nuestro hogar, la colección de Rosario Mundial para acompañar de la mano de María a quienes están buscando una vivienda.

Muchas de las oraciones de este camino han nacido de una pregunta, una preocupación o una dificultad.

Hoy nace de algo diferente.

De mirar lo recorrido y decir:

«Seguimos aquí.»

No hemos llegado.

Pero seguimos caminando.

👇🏾 Puedes encontrar aquí todas las oraciones de la colección:

🌿 Camino hacia nuestro hogar
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🌿 María, bendice la vivienda que todavía no conocemos

Estoy aprendiendo a mirar también hacia atrás

Cuando uno busca vivienda, casi toda la atención está puesta delante.

El próximo anuncio.

La próxima visita, otra oportunidad y una nueva llamada.

Siempre estamos pendientes de lo siguiente.

Pero algunas veces hace bien mirar hacia atrás.

No para lamentarnos por lo que no salió.

Sino para reconocer el camino recorrido.

Quizá ahora sabemos mejor qué necesitamos.

Tal vez hemos aprendido qué cosas podemos asumir económicamente y cuáles no.

Puede que alguna vivienda que nos dolió perder hoy ya no nos parezca tan adecuada.

O quizá hemos descubierto algo todavía más importante: cómo nos afecta esta búsqueda, qué nos da miedo y qué necesitamos cuidar entre nosotros.

No todo avance termina en una escritura firmada.

Algunas veces avanzar significa comprender mejor el camino.

No saber el final no significa estar perdidos

Esta es probablemente una de las cosas que más me cuesta aceptar.

Me gustaría tener un mapa.

Algo que dijera: «Faltan tres meses».

«Después de estas cinco viviendas aparecerá la adecuada».

«No te preocupes por esa oportunidad que has perdido porque llegará otra».

Pero la vida no funciona así.

Y la fe tampoco nos entrega ese tipo de mapa.

Seguimos tomando decisiones reales, haciendo cuentas reales y afrontando incertidumbres reales.

Confiar no significa saber lo que ocurrirá.

Quizá significa algo más humilde: seguir caminando sin necesitar controlar de antemano toda la historia.

Eso no siempre me resulta fácil.

Pero quiero aprenderlo.

También quiero agradecer lo que no entendí en su momento

Durante esta búsqueda habrá cosas por las que todavía no puedo dar gracias.

Decepciones que simplemente duelen.

Situaciones que no comprendo.

No quiero disfrazarlas con frases bonitas.

Pero también reconozco que algunas cosas que viví como un fracaso terminaron enseñándome algo.

Una vivienda que parecía perfecta dejó de parecérmelo cuando la miramos mejor.

Esa decisión que quería tomar rápidamente necesitaba más calma.

Otra puerta cerrada me obligó a seguir buscando.

No sé qué sentido tendrán muchas de las cosas que estamos viviendo ahora.

Quizá algunas no tengan una explicación que lleguemos a conocer.

Pero puedo confiar esta parte de nuestra historia a Dios sin necesidad de inventarle un significado.

Y seguir.

Hoy el Rosario puede comenzar con una palabra: gracias

Muchas veces tomo el rosario cuando necesito pedir algo.

Y está bien.

María es Madre y podemos acercarnos con nuestras necesidades.

Pero hoy quiero comenzar de otra manera.

Antes del primer misterio, quiero detenerme unos segundos.

Y dar gracias.

Por una persona, por algo que hemos aprendido, o por una ayuda recibida y por haber podido continuar.

Después presentaré también aquello que todavía necesitamos.

Y misterio a misterio contemplaré a Jesús de la mano de María, recordando que la oración no sirve únicamente para pedir que cambien nuestras circunstancias.

También puede enseñarnos a reconocer a Dios en medio de ellas.

Desde Rosario Mundial te invitamos a rezar el Santo Rosario.
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Hoy rezamos dando gracias por lo recorrido y poniendo en manos de Dios todo lo que todavía no podemos ver.

Un gesto sencillo para hoy

Mira cuánto camino habéis recorrido

Hoy no abras primero el portal inmobiliario.

Antes, dedica cinco minutos a recordar cómo comenzó vuestra búsqueda.

Piensa en tres cosas que habéis aprendido desde entonces.

Puede ser algo práctico.

Algo sobre vuestra familia.

O algo sobre ti mismo.

Después toma el rosario entre las manos y di: «Gracias, María, por acompañarnos hasta aquí. Ruega por nosotros para que sepamos continuar.»

Después puedes volver a buscar.

Pero quizá lo hagas recordando que no empiezas hoy desde cero.

Ya hay camino detrás de ti.

En la Capilla rezamos también por quienes están a mitad del camino

Algunas personas llegan a la Capilla de Rosario Mundial cuando una situación acaba de comenzar.

Otras llegan después de mucho tiempo esperando.

Y muchas estamos simplemente en medio.

Sin saber cuánto queda.

Si ese es también tu momento, puedes encender una vela y dejar allí tu intención.

Hoy queremos rezar especialmente por quienes llevan mucho tiempo buscando una vivienda.

Por quienes necesitan recuperar fuerzas.

Por quienes no saben qué decisión tomar.

O por quienes sienten que avanzan demasiado despacio.

Y por todos nosotros, para que sepamos reconocer que María puede acompañarnos también cuando el horizonte todavía permanece abierto.

«María, no conocemos el final de este camino, pero gracias por recorrer con nosotros el paso de hoy.»

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Madre… si estas palabras pueden acompañar a alguien como Tú me acompañas a mí, lo dejo en tus manos.

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