Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti.
El Gloria al Padre: oración, significado y cómo rezarlo en el Rosario
El Gloria es una oración breve de alabanza a la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. En el Santo Rosario se reza al terminar cada decena, como una respuesta de adoración después de contemplar un misterio de la vida de Jesucristo.
A veces lo rezamos tan deprisa que apenas advertimos lo que estamos diciendo. Pero el Gloria contiene algo inmenso en muy pocas palabras: Dios es glorificado en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, desde siempre y para siempre.
Después de cada misterio del Rosario, esta pequeña oración nos recuerda que toda contemplación, toda petición y todo fruto de nuestra oración terminan en Dios.
Texto completo del Gloria
Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Una pequeña ayuda: cuando nombres al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, procura hacerlo conscientemente. No son tres nombres colocados juntos: confesamos al único Dios en tres Personas.
¿Qué es una doxología?
El Gloria es una doxología. Esta palabra se utiliza para designar una oración de alabanza dirigida a Dios.
No estamos pidiendo algo concreto. No estamos presentando una necesidad. Durante unos instantes simplemente reconocemos quién es Dios y le damos gloria.
Y esto también forma parte esencial de la oración cristiana: no acudir a Dios solamente cuando necesitamos algo, sino aprender también a adorarlo, bendecirlo y darle gracias.
¿Qué significa el Gloria?
«Gloria al Padre»
Reconocemos a Dios Padre, origen de todo, Creador y fuente de amor. Nuestra vida no comienza ni termina en nosotros mismos: procede de Dios y vuelve hacia Él.
«Y al Hijo»
Glorificamos a Jesucristo, el Hijo eterno del Padre hecho hombre por nuestra salvación. Precisamente Él es quien ocupa el centro de los misterios que contemplamos en el Rosario.
«Y al Espíritu Santo»
Glorificamos al Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que actúa en la Iglesia y en nuestros corazones, nos conduce hacia la verdad y sostiene nuestra oración.
«Como era en el principio»
La gloria de Dios no comenzó con nosotros. Dios es eterno. Antes de nuestra existencia, antes del mundo y antes de la historia, Dios ya es.
«Ahora y siempre»
Nuestra oración entra en el presente. Dios no pertenece solamente al pasado ni a una historia lejana: está presente también aquí y ahora.
«Por los siglos de los siglos»
Nuestra mirada se abre a la eternidad. La gloria de Dios no termina. Todo pasa; Dios permanece.
El Gloria dentro del Santo Rosario
Después del Padre Nuestro y de las diez Ave Marías de cada misterio, rezamos el Gloria.
La estructura tiene un sentido precioso. Hemos contemplado un acontecimiento de la vida de Cristo acompañados por María y, al terminar, elevamos todo hacia la Santísima Trinidad.
El misterio contemplado se convierte así en alabanza.
María, el Rosario y la gloria de Dios
El Rosario es profundamente mariano, pero María nunca nos encierra en sí misma. Ella nos enseña a mirar a Jesucristo y, con Él, a abrir el corazón al misterio de Dios.
Su propia vida fue una continua alabanza al Señor. En el Magníficat proclama:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor.»
Lucas 1,46
También en esto María puede enseñarnos a rezar el Gloria: reconocer las maravillas de Dios y devolverle humildemente toda alabanza.
Una oración con raíces muy antiguas
Desde los primeros siglos del cristianismo, la Iglesia utilizó fórmulas breves de alabanza a Dios Padre, por Jesucristo, en el Espíritu Santo.
Con el desarrollo de la oración cristiana, estas expresiones trinitarias fueron adquiriendo formas estables y pasaron a ocupar un lugar habitual en la liturgia y en la oración personal.
El Gloria que rezamos hoy conserva este espíritu antiguo: alabar al único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
No es el mismo «Gloria» de la Misa
Conviene distinguir dos oraciones que tienen nombres parecidos.
El Gloria al Padre es esta breve doxología trinitaria que rezamos en el Rosario y en muchas otras formas de oración.
El Gloria de la Misa —«Gloria a Dios en el cielo...»— es un himno litúrgico más extenso que forma parte de determinadas celebraciones de la Eucaristía.
Cómo rezar el Gloria con el corazón
- No lo uses simplemente como transición. Cuando terminen las diez Ave Marías, haz una pequeña pausa antes de comenzar.
- Nombra conscientemente a la Trinidad. Padre... Hijo... Espíritu Santo. Recuerda a quién estás alabando.
- Relaciona el Gloria con el misterio. Si acabas de contemplar la Resurrección, por ejemplo, puedes pensar interiormente: «Gloria a Ti, Señor, por la victoria de Cristo sobre la muerte».
- Quédate unos segundos en «ahora y siempre». Tus circunstancias cambian, pero Dios permanece.
Cuando no te nace alabar
También hay días de cansancio, preocupación o dolor en los que decir «Gloria» puede costar.
En esos momentos, la alabanza puede convertirse en un acto sencillo de fe. No tienes que fingir alegría. Puedes reconocer delante del Señor que hoy te cuesta y, aun así, decir:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
No porque todo vaya bien, sino porque Dios sigue siendo Dios también en medio de aquello que todavía no comprendes.
Una pequeña oración de alabanza
Gloria a Ti, Padre, porque de Ti procede mi vida.
Gloria a Ti, Jesús, porque me has amado hasta entregar tu vida.
Gloria a Ti, Espíritu Santo, porque sigues obrando en mi corazón.
Cuando comprenda y cuando no comprenda,
cuando tenga fuerzas y cuando me falten,
que mi vida pueda volver siempre hacia Ti.
Amén.
Reza ahora el Santo Rosario
Puedes rezar ahora los misterios del día. Al terminar cada decena, deja unos segundos para que el Gloria no sea simplemente el final de una parte, sino una verdadera alabanza a Dios.
Preguntas frecuentes sobre el Gloria
¿Qué significa «Gloria al Padre»?
Es una breve oración de alabanza a la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
¿Cuándo se reza el Gloria en el Rosario?
Se reza al terminar las diez Ave Marías de cada misterio, como conclusión de cada decena.
¿El Gloria es una oración a la Virgen María?
No. El Gloria está dirigido a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. En el Rosario, María nos acompaña en la contemplación de Cristo y nuestra oración desemboca en la alabanza de Dios.
¿Qué es una doxología?
Es una fórmula de alabanza dirigida a Dios. El Gloria al Padre es una de las doxologías cristianas más conocidas.
¿El Gloria del Rosario es el mismo que el Gloria de la Misa?
No. El Gloria al Padre es una oración breve y trinitaria. El «Gloria a Dios en el cielo» de la Misa es un himno litúrgico más extenso.
Madre… si estas palabras pueden acompañar a alguien como Tú me acompañas a mí, lo dejo en tus manos.