🌷📿🌷 "Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Ti. "
El Credo de los Apóstoles
El Credo es la confesión de la fe: lo que creemos, lo que esperamos y lo que sostenemos incluso cuando el corazón tiembla.
Rezar el Credo no es “recitar una fórmula”: es decirle a Dios, con la Iglesia, “me fío de Ti”.
Por eso el Credo abre el Rosario: antes de entrar en los misterios de Jesús con María, afirmamos la base,
el suelo firme sobre el que caminamos.
El texto del Credo (Credo de los Apóstoles)
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;
nació de santa María Virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilato;
fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos;
al tercer día resucitó de entre los muertos;
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Sugerencia: si lo rezas despacio, notarás que el Credo “cuenta” toda la historia de salvación en pocas líneas.
¿Cuándo se reza en el Rosario?
El Credo se reza al comenzar el Rosario. Es como decir:
“Señor, entro en esta oración desde la fe de la Iglesia”.
Después vienen el Padre Nuestro, las Ave Marías iniciales y el Gloria.
Qué significa el Credo (explicado con sencillez)
1) Creo en el Padre: origen, cuidado y providencia
Empiezas por el Padre: no estás en manos del azar. Hay un Dios que crea, sostiene y conduce.
Decir “Padre todopoderoso” no es miedo: es descanso.
2) Creo en Jesucristo: el centro de todo
Aquí está el corazón: Jesús verdadero Dios y verdadero hombre. Su vida, su cruz y su resurrección.
El Credo no habla de “ideas”: habla de una Persona que te salva.
3) Creo en el Espíritu Santo y en la Iglesia: Dios sigue actuando hoy
El Espíritu no es un recuerdo del pasado: es Dios presente. Y la Iglesia, con todas sus heridas humanas,
sigue siendo casa de fe, comunión, perdón y esperanza.
4) Vida eterna: tu destino no es la oscuridad
Terminas mirando al final: resurrección y vida eterna. El Credo te recuerda que tu historia no acaba
en el cansancio, el pecado o la muerte: acaba en Dios.
María en el Credo (dos palabras que lo cambian todo)
“Nació de santa María Virgen”. No es un detalle decorativo: es una puerta.
Dios entra en el mundo por el “sí” de una mujer. Y esa misma Madre, en el Rosario,
te enseña a creer sin ruido, a guardar la Palabra y a permanecer junto a Jesús.
Origen e historia breve (sin complicarnos)
El Credo de los Apóstoles es una síntesis de la fe cristiana que la Iglesia ha transmitido desde sus primeros siglos,
muy ligado a la profesión bautismal. Cuando lo rezas, no estás solo: te unes a la fe de generaciones de cristianos.
Y eso es precioso en el Rosario: lo rezas con sencillez, pero con un peso espiritual inmenso.
Cómo rezar el Credo con el corazón (3 formas prácticas)
- Subraya una frase cada día.
Hoy: “Creo en el perdón de los pecados”. Mañana: “Hágase tu voluntad” (y lo conectas con el Padre Nuestro). - Cuando llegues a “padeció… fue crucificado…”, baja el ritmo.
No pases rápido por la Cruz. Ahí se sostiene tu esperanza. - Si dudas, conviértelo en súplica.
En lugar de apretar los dientes, dile al Señor: “Creo… aumenta mi fe”.
Cuando te cuesta creer
Hay días en los que el Credo se hace pesado: por miedo, por tristeza, por confusión.
Si te pasa, no te juzgues. Reza solo esta línea, muy despacio:
“Creo en Jesucristo…”
Y entrégale a María tu debilidad: ella sabe sostener una fe pequeña sin apagarla.
Jaculatoria final
Señor, creo; aumenta mi fe.
Para terminar
Reza hoy el Credo al comenzar tu Rosario como quien enciende una lámpara.
Después, deja que María te lleve a contemplar a Jesús misterio a misterio.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el Credo abre el Rosario?
Porque es la profesión de fe: antes de contemplar los misterios, afirmamos lo que creemos con la Iglesia.
¿Es lo mismo que el Credo de la Misa?
En la Misa suele rezarse el Credo niceno-constantinopolitano. En el Rosario es habitual el Credo de los Apóstoles, más breve.